Durante décadas nos prometieron coches voladores, ciudades submarinas y vacaciones en Marte.
En lugar de eso tenemos reuniones por Teams que podrían haber sido un email, inteligencia artificial escribiendo poemas existenciales y gente preguntando a ChatGPT cómo reiniciar el router.
Sin embargo, entre tanto ruido sí han ocurrido cosas importantes estos días. Cosas que, por una vez, podrían cambiar realmente el futuro energético y tecnológico.
O al menos intentarlo antes de que algún comité, regulador o departamento financiero decida lo contrario.

Imagen generada mediante Inteligencia Artificial con fines ilustrativos.
1. Microsoft vuelve a prometer que la computación cuántica está cerca
La computación cuántica lleva tanto tiempo «a punto de revolucionarlo todo» que empieza a parecer una gira de despedida de una banda de rock que nunca termina de retirarse.
Pero Microsoft insiste.
La compañía continúa avanzando en su proyecto Majorana, apoyándose además en inteligencia artificial para descubrir nuevos materiales capaces de hacer realidad ordenadores cuánticos escalables.
La idea sigue siendo espectacular: resolver en horas problemas que los superordenadores actuales tardarían siglos en procesar.
La realidad sigue siendo menos espectacular: todavía estamos lejos de tener uno encima de la mesa.
Pero por primera vez en años parece que los avances empiezan a parecer ingeniería y no únicamente marketing con ecuaciones.
Nuestra lectura
Si la computación cuántica acaba cumpliendo siquiera el 20% de lo que promete, muchas industrias tendrán que reinventarse.
Si no lo consigue, al menos habremos generado suficientes presentaciones corporativas para alimentar una pequeña central térmica.
Fuente
Microsoft Research
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2. La fusión nuclear recibe algo que vale más que el dinero: credibilidad
La energía de fusión tiene un récord impresionante.
Lleva más de medio siglo siendo «la energía del futuro».
Y lo más sorprendente es que sigue siéndolo.
Esta semana, sin embargo, la empresa Commonwealth Fusion Systems consiguió algo especialmente importante: que varios trabajos científicos revisados por expertos validaran los fundamentos de su tecnología.
No significa que vayamos a enchufar la tostadora a una estrella artificial la próxima semana.
Significa algo más valioso: que la comunidad científica empieza a considerar seriamente que detrás de las promesas podría haber una tecnología real.
Y eso, en el sector de la fusión, equivale prácticamente a una declaración de amor.
Nuestra lectura
Los inversores llevan años apostando miles de millones a que la fusión funcionará.
Ahora empiezan a aparecer evidencias de que quizá no estaban financiando únicamente sueños caros.
Fuente
Reuters
Artículo original
Reuters – Commonwealth Fusion Systems validates fusion technology
3. Europa quiere que la IA gestione la red eléctrica antes de que colapse de complejidad
La Unión Europea ha lanzado AI.grids, una iniciativa destinada a utilizar inteligencia artificial para gestionar redes eléctricas cada vez más complejas.
Y sinceramente, tiene sentido.
Entre parques solares, baterías, vehículos eléctricos, autoconsumo, centros de datos e industrias electrificadas, la red energética actual empieza a parecer una partida de ajedrez jugada simultáneamente por miles de personas.
La Comisión Europea cree que la IA puede ayudar a optimizar planificación, mantenimiento y distribución eléctrica.
La alternativa es seguir gestionando sistemas del siglo XXI con herramientas diseñadas para el siglo XX.
Y ya sabemos cómo suelen terminar esos experimentos.
Nuestra lectura
Resulta irónico que la tecnología que está disparando el consumo energético mundial sea también la candidata favorita para intentar controlar el problema que ella misma está creando.
Fuente
Comisión Europea – Dirección General de Energía
Artículo original
4. Un microreactor nuclear consigue arrancar y el sector celebra como si hubiera ganado el Mundial
Antares Nuclear logró que su reactor experimental Mark-0 alcanzara la criticidad, es decir, una reacción nuclear autosostenida.
Dicho así parece poco.
Pero para los ingenieros nucleares es un acontecimiento comparable a que un fabricante aeronáutico consiga que su avión despegue sin desprender alas.
Es exactamente lo que debería ocurrir.
Pero cuando ocurre, todos respiran.
Los defensores de los microreactores aseguran que podrían proporcionar energía estable para bases militares, zonas aisladas, centros de datos o infraestructuras críticas.
Sus críticos recuerdan que una demostración experimental no equivale a una solución comercial.
Ambos tienen razón.
Nuestra lectura
La energía nuclear lleva años siendo declarada muerta por algunos analistas.
Lo curioso es que sigue negándose a asistir a su propio funeral.
Fuente
Departamento de Energía de EE.UU., Associated Press y World Nuclear News
Artículo original
Department of Energy – First Advanced Reactor Criticality
5. Un chip basado en luz quiere evitar que la IA convierta el planeta en un radiador gigante
La inteligencia artificial consume electricidad a un ritmo que empieza a preocupar incluso a las compañías eléctricas.
Por eso cada avance en eficiencia computacional importa.
Investigadores han desarrollado un nuevo chip fotónico capaz de generar, manipular y leer información mediante luz en un único dispositivo integrado.
La ventaja potencial es enorme.
Más velocidad.
Menos calor.
Menos consumo.
Y menos necesidad de construir centros de datos del tamaño de pequeñas ciudades.
Porque si seguimos aumentando la demanda computacional al ritmo actual, pronto necesitaremos una central eléctrica dedicada para cada nueva aplicación que genere gatos con aspecto de emperador romano.
Nuestra lectura
La próxima revolución informática probablemente no será más inteligente.
Será más eficiente.
Y eso puede resultar incluso más importante.
Fuente
ScienceDaily y publicaciones académicas asociadas
Artículo original
ScienceDaily – New Light-powered Chip Could Accelerate AI and Quantum Computing
Conclusión
La moraleja de esta semana es sencilla.
Mientras las redes sociales siguen discutiendo si una IA puede sustituir a un diseñador, un programador o un influencer, los verdaderos cambios están ocurriendo en laboratorios, reactores, centros de investigación y redes eléctricas.
La computación cuántica intenta salir de la adolescencia.
La fusión nuclear intenta demostrar que no es una religión.
La IA intenta arreglar el sistema energético que ella misma está tensionando.
Y la energía nuclear vuelve a recordarnos que lleva décadas sobreviviendo a las predicciones sobre su desaparición.
El futuro no llega con coches voladores.
Llega con algoritmos, superconductores, reactores experimentales y facturas eléctricas cada vez más interesantes.
Los enlaces incluidos son informativos y no están patrocinados.

